03/07/2025

Cuando la incapacidad manda; Fresnillo y su policía imposible

Por: Chonita

Zacatecas, Zac.- A estas alturas, que un municipio tan grande y tan golpeado por la inseguridad como Fresnillo, sueñe con tener su propia policía vial suena casi a chiste de mal gusto. Y no porque la idea sea mala en esencia —al contrario, ordenar el tránsito y frenar la corrupción en las calles sería un verdadero logro—, sino porque, como bien lo dijo el secretario de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, simplemente no hay condiciones mínimas para hacerlo.

Y vaya que Fresnillo no tiene condiciones mínimas para casi nada: no hay suficientes policías, no hay patrullas decentes, no hay presupuesto que alcance y, peor aún, no hay confianza ciudadana.

Según el propio funcionario, el municipio tiene un déficit de 331 elementos policiacos si tomamos como referencia los estándares internacionales, es decir: ni juntando a los de tránsito con los de la preventiva se hace una fuerza digna de llamarse policía.

Pero eso sí: el cabildo municipal quiere su Policía Vial, como si se tratara de un capricho político o de un trofeo de autonomía municipal, cuando en los hechos no pueden garantizar ni que funcionen los semáforos.

El secretario Reyes subraya, con razón, que “no es suficiente con que el cabildo lo apruebe”. Y es que aquí pareciera que el papel aguanta todo: decretan su policía vial pero no contratan ni capacitan agentes, no compran equipo, no tienen planes de operación. ¿Cómo piensan que esto va a funcionar? ¿Nomás pintando logos en las patrullas prestadas?

Eso sí, hay que reconocerle al funcionario estatal que, al menos, pone el dedo en la llaga: Fresnillo no está listo. No está listo porque lleva años arrastrando problemas estructurales, presupuestales y de voluntad política.

Y ahora, ante la falta de resultados, algunos quieren vendernos la ilusión de que una policía vial municipal resolverá mágicamente el caos de las calles.

El problema de fondo es que la autoridad estatal tampoco ha demostrado que su Policía Vial sea un ejemplo de eficiencia y limpieza. Que no se nos olvide: los ciudadanos llevan años denunciando abusos, mordidas y extorsiones de los agentes.

Así que eso de “colaborar con la mejora de la corporación estatal actual” suena más a discurso de buenos deseos que a una solución creíble.

En resumen: Fresnillo sigue siendo un municipio sin pies ni cabeza. Un municipio donde el crimen hace lo que quiere, donde la autoridad municipal presume proyectos que no puede sostener y donde el gobierno estatal dice tener la razón, pero tampoco ofrece resultados contundentes.

Mientras tanto, los ciudadanos siguen pagando las consecuencias de esta eterna mediocridad oficial: calles inseguras, tráfico caótico y un desfile de policías (estatales o municipales) que se pelean por quién tiene la culpa… pero nunca por quién tiene la solución.

Al final, el mensaje es claro: antes de soñar con nuevas corporaciones, háganse cargo de las que ya tienen. Porque Fresnillo no necesita más simulaciones: necesita resultados. Y esos, hasta hoy, brillan por su ausencia.

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