17/06/2025

Aumento al SUTSEMOP suspendido: gracias, Miguel, Erik y Rada

Zacatecas, Zac.- En un nuevo capítulo de la guerra política que se libra dentro y fuera del SUTSEMOP, los trabajadores sindicalizados han vuelto a ser las víctimas colaterales de intereses ajenos a sus necesidades. El reciente fallo de un juez federal, que suspendió de manera definitiva la constancia de mayoría otorgada a Carlos Acevedo, legítimo ganador encabezando la planilla blanca, representa mucho más que un traspié administrativo: es un atropello a la voluntad sindical y un castigo directo a las y los trabajadores que esperaban, con justa razón, el aumento salarial del 5% ya negociado.

Detrás de esta resolución no hay justicia, hay cálculo. La impugnación presentada por Carlos García (planilla roja) y Lorena (planilla azul), respaldada por actores políticos como Miguel Varela y Erik Muñoz, deja claro que, en Zacatecas, el sindicalismo sigue siendo rehén de intereses personales y de vendettas disfrazadas de legalidad. No se trata aquí de defender a ultranza a ninguna planilla, sino de señalar cómo se utiliza el aparato judicial para frenar procesos legítimos cuando los resultados no favorecen a los que están acostumbrados a mover los hilos.

Erik Muñoz, hermano de Yadira Muñoz —figura activa de la planilla roja— y operador político de viejo cuño, junto con Jorge Rada, abogado que parece más interesado en litigar por conveniencia que por principios, lograron, con la ayuda de un juez con historial de ambiciones frustradas en el Poder Judicial Federal, paralizar la operación del nuevo comité electo. ¿El resultado? Miles de trabajadores sin acceso al incremento más significativo de los últimos años, simplemente porque a ciertos personajes no les gustó perder.

Este no es un problema legal, es un problema de ética. Lo que debería ser una discusión interna del sindicato, terminó siendo una jugada política promovida por quienes no toleran quedar fuera del escenario central. La intervención de Miguel Varela, actor político con aspiraciones evidentes y obsesionado con colocar fichas afines, solo confirma que hay quienes están dispuestos a incendiar la casa con tal de no dejar que otro la habite.

Lo más grave no es la suspensión en sí, sino el precedente: la idea de que cualquier mejora laboral puede ser tirada por la borda si no sirve a los intereses de quienes operan desde las sombras. Lo que está en juego no es la dirigencia de un sindicato, sino la dignidad de quienes trabajan todos los días esperando que, por una vez, las decisiones se tomen en función de sus derechos, no de los caprichos de unos cuantos.

Hoy, las y los trabajadores del SUTSEMOP no solo están sin aumento, también están sin representación jurídica. Y todo porque hay quienes aún creen que perder una elección es motivo suficiente para sabotear todo un proceso democrático. Ojalá lo recuerden cuando vuelvan a prometer que «luchan por los trabajadores».

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